Tras dos semanas de incertidumbre y alguna que otra duda, Max Verstappen y Red Bull volvieron a poner las cosas en su sitio en Japón, donde el holandés ganó de nuevo, su tercera victoria de cuatro posibles, en un gran premio que el equipo del búfalo rojo controló desde el sábado, al colocar a sus dos monoplazas al frente de la parrilla con vistas al domingo. En Australia, el actual campeón se vio obligado a retirarse como consecuencia del sobrecalentamiento de los frenos traseros, una avería que derivó en su primer abandono en un año. Analizado el detonante desde su raíz, la escudería energética modificó ciertos protocolos de su operatividad para evitar que un descalabro como el de Melbourne pueda repetirse. El doblete de Verstappen y Sergio Pérez en Japón da por buenos esos nuevos protocolos que endurecen un poco más el RB20, el prototipo más rápido de todos. En una carrera que ‘Mad Max’ dominó desde la primera vuelta, su vecino en el taller volvió a hacer méritos para que Red Bull se planee mantenerlo en el coche el curso que viene. Pérez nunca ha tenido opción de discutirle el trono a su compañero, aunque tampoco hay que quitarle méritos al mexicano, que debe interpretar uno de los papeles más complicados que hay.

En los tres ejercicios que lleva enfundado en el mono de la estructura de Milton Keynes (Gran Bretaña), el corredor de Jalisco ha ido de menos a más. En 2021 terminó el Mundial el cuarto. En 2022 ganó una plaza (tercero) para proclamarse subcampeón el año pasado. Si escuchamos a alguno de sus jefes, uno tiene la sensación de que ni siquiera eso es suficiente para que Pérez pueda dormir tranquilo, sin tener la sensación de que su volante entra en subasta. En Suzuka, ‘Checo’ volvió a ofrecer su versión más sólida. Un perfil que, cuando emerge, le permite extraer casi todo el potencial del bólido que conduce, circunstancia que le desmarca de todos menos de Verstappen, que le metió casi 13 segundos al cruzar la meta. Se trata del tercer doblete de Red Bull en las cuatro paradas del calendario que se han completado hasta la fecha, la estadística que mejor refleja su superioridad. Este resultado lleva al piloto de Guadalajara a adelantar a Charles Leclerc (cuarto) en la tabla general de puntos, y a situarse el segundo. El podio lo completó Carlos Sainz, que sigue reivindicándose a lo grande. Como ha demostrado a lo largo de toda su trayectoria, tanto en el recorrido que siguió hasta la F1 como después, moviéndose en ella, el madrileño se crece como nadie ante los obstáculos.

Desde que Ferrari le comunicó que Lewis Hamilton ocuparía su lugar en 2025, Sainz se ha convertido por méritos propios en uno de los productos más apetecibles del mercado. Se ha subido al cajón en tres de los cuatro grandes premios disputados, con el estruendoso triunfo de Australia, aún convaleciente por la operación de apendicitis de urgencia que le llevó a perderse la prueba en Yedda, como remate perfecto de un relato de superación que permanecerá para siempre en la historia del campeonato. En Japón, el hijo del bicampeón del mundo de rallies (1990 y 1992) volvió a sacar esa solidez que tanto le caracteriza, para cuadrar un fin de semana muy constante. Fernando Alonso, por su parte, concluyó el sexto, una posición probablemente por encima de las posibilidades del AMR24 que conduce el asturiano.

El mensaje de Verstappen a su equipo

La actitud de Verstappen ha cambiado mucho desde que el muchacho de Hasselt se estrenó en el certamen (2015). Normal, si tenemos en cuenta que debutó siendo prácticamente un adolescente (tenía 17 años), y que desde entonces acumula tres títulos y ha reventado infinidad de récords. En otra época, el abandono de hace 15 días habría provocado en él una reacción furibunda, por más margen de ventaja que tenga sobre sus rivales. Esta vez, simplemente un comentario y una sugerencia para su tropa, que ya da por corregida la desviación. Según parece, la modificación del suelo del RB20 en Australia, entre el primer ensayo del viernes y el segundo, a resultas de una excursión por la grava, provocó que las pinzas del freno trasero izquierdo se bloquearan, con el consiguiente aumento de la temperatura en el disco, que terminó incendiándose y haciendo explotar el tambor. “Hay ocasiones en que el trabajo se hace muy deprisa, porque no quieres romper el toque de queda o por cualquier otro motivo. Lo que tenemos que hacer es tener a alguien que repase ese tipo de protocolos”, se limitó a decir Verstappen.

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