El peligro en la ascensión al Mont Blanc visto por la ciencia | El Montañista | Deportes
Antoine Rattin lucía el verano pasado un brazo roto en cabestrillo y una fea herida en la cara, cerca de la sien. Todos se preguntaban qué le había ocurrido al guarda del refugio de Goûter, paso casi obligado en el camino a la cima del Mont Blanc (4.808 metros), y a nadie extrañaba su respuesta: “Fue en el Grand Couloir …”. En realidad, había vuelto a nacer. Los guías de montaña y la mayoría de los alpinistas españoles conocen este lugar como “la bolera”, un paso horizontal de apenas 100 metros de recorrido que constituye uno de los puntos negros…
