Euroliga jornada 33

Real Madrid

Baskonia

Baskonia
Vincent Poirier trata de defender a Chima Moneke durante el partido de la Euroliga entre el Madrid y el Baskonia.
Vincent Poirier trata de defender a Chima Moneke durante el partido de la Euroliga entre el Madrid y el Baskonia.Juanjo Martín (EFE)

Donde menos lo esperaba, después de una racha de tres derrotas consecutivas, el Baskonia vio la luz en el WiZink Center, donde muchos otros sucumbieron en esta Euroliga con muy pocas certezas. El equipo de Dusko Ivanovic, que necesitaba una victoria en las dos últimas jornadas de la liga regular, la encontró en la cancha del líder, el Real Madrid, y se clasificó para el play-in después de conseguir un triunfo inesperado (91-95) ante un rival que ha caído dos veces en cinco días y que dentro de 48 horas tiene que afrontar el Clásico contra el Barcelona.

El Real Madrid, que llegaba a la penúltima jornada con el primer puesto bajo candado, decidió que era un buen día para correr y pasárselo bien. El Baskonia se lo permitió al principio y eso dio alas al campeón, que era feliz subido en un tren bala de canasta a canasta. Facu Campazzo aceleraba todo lo que podía el juego de su equipo, que se mostró muy certero en el tiro (por encima del 70% en tiros de 2 y del 50% en triples) y que llegó a disfrutar de 15 puntos de ventaja (27-12).

El público disfrutaba de una noche placentera y pensaba que iba a ver otro tropiezo del Baskonia, poco exitoso lejos de Vitoria esta temporada, pero el Real Madrid, con nada en juego, se relajó y permitió que su rival se sumara a su reto de carreras de un aro al contrario. Howard, el rey del triple en Europa -lleva ya 120 esta temporada-, empezó a castigar los errores de los blancos en este partido que avanzaba con viento de cola. Todos corrían, todos anotaban.

El acierto del equipo de Chus Mateo comenzó a caer en picado. Su quinteto se movía por la cancha sin la tensión necesaria y ahí Ivanovic vio que tenía la oportunidad soñada. Asentó el juego interior, donde el Madrid se veía obligado a sentar a Tavares por las faltas, y empezó a darle balones a Howard. El Baskonia perdió el primer cuarto (27-17), pero ganó los tres siguientes. Y, lo más importante, acabó poniéndose por delante en el marcador para entrar en el cuarto decisivo con ventaja (64-65).

Mateo intentó bajar las revoluciones metiendo al Chacho Rodríguez -el base llegó a los 400 partidos en la Euroliga- en lugar de un Campazzo algo desmadrado, pero tuvo que recuperarlo en cuanto vio que el Baskonia, guiado por Codi Miller (12 asistencias), Matthew Costello (19 puntos), Taras Sedekerskis (14 rebotes) y, sobre todo, Markus Howard, que se fue hasta los 35 puntos en 30 minutos (con siete triples), alcanzaba una ventaja de siete puntos (73-80), que el Madrid ya no supo contrarrestar.

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