Cuando Aitor Rodríguez (25 años) y Víctor Ramírez (24 años) fueron a estudiar a Barcelona hace ocho años querían alojarse en una residencia. Descartaron un piso de alquiler porque preferían compartir espacio con otros estudiantes. Durante la búsqueda comprobaron que muchos establecimientos apenas estaban digitalizados y que comprar era misión imposible. “Llamaba a cada sitio, preguntaba qué ofrecía, lo apuntaba en un Excel… Fue pesado. Pensé que debía haber una mejor manera de hacerlo”, cuenta Rodríguez, que en 2021 quiso dar solución a aquel problema. Entonces lanzó, junto a Ramírez, Buscoresi. La plataforma aglutina residencias de estudiantes de una quincena de ciudades y las disecciona para que cada universitario elija la que más se adapta a lo que busca. Y, a la vez, le permite realizar la reserva y ayuda con el papeleo.

Rodríguez estudió Ingeniería Informática y Ramírez Ingeniería de Telecomunicaciones. Siempre creyeron que su idea podría funcionar, pero dieron el paso cuando empezaron a leer que grandes grupos inversores compraban o construían nuevas residencias en distintos puntos de España. “Ahí vimos la gran oportunidad”, cuenta Rodríguez. Cerraron acuerdos con algunos operadores y aglutinaron una oferta de hasta 15.000 camas. Se convirtieron en el mayor catálogo del sector en la que fue su primera temporada, el curso escolar 2021-2022. Ahí ratificaron que había interés tanto de los alojamientos como de los estudiantes. Facturaron 130.000 euros e intermediaron en unas 3.500 reservas que movieron casi cuatro millones de euros. Ello les ayudó a levantar 800.000 euros en rondas de inversión.

Para los fundadores, el secreto está en que, más allá de funcionar a modo de comparador y ofrecer filtros para ajustar las preferencias en precio, ubicación o servicios, Buscoresi también dispone de un sistema de reservas online —se comprometen a responder en 72 horas— y la realización de todo el trámite posterior con la residencia, para evitar papeleos. “Suelen ser momentos de nerviosismo para las familias. Los hijos e hijas porque tienen dudas sobre la nueva ciudad en la que vivirán o lo que van a estudiar, y los padres porque quieren que estén en un sitio seguro”, explica Rodríguez. La temporada alta es el mes de julio, en el que se adjudican las plazas en todas las universidades del país, aunque luego mantienen un goteo constante de solicitudes de reserva durante todo el año.

Para esta segunda temporada, la compañía —que tiene 10 personas en plantilla— cuenta ya con 30.000 camas de una quincena de ciudades españolas, así como dos en Portugal: Oporto y Lisboa. Europa es, de hecho, el gran objetivo. “El proyecto tiene sentido completo cuando eres capaz de acompañar al estudiante no solo en este proceso, también en el siguiente, porque hay muchos universitarios que realizan becas Séneca o Erasmus. Queremos ser una herramienta importante para la movilidad internacional”, señala el emprendedor.

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